El sueño de ir al espacio que destrozó la vida a Yaiza

Quizá muchos de nuestros lectores recuerden a Yaiza. En el verano de 2013, envillaviciosadeodon.es la entrevistó como aspirante a ser la primera española que viajaba al espacio a través de un concurso organizado por AXE. Casi tres años después, a mediados de febrero, El Confidencial publicaba esta noticia en la que se denunciaba la falta de seguridad que había habido en la prueba final, con graves secuelas físicas para algunos de sus participantes. En ese reportaje aparecía la villaodonense, que había sido una de las peor paradas. Esta redacción, a través de Manuel Godino, que es quien realiza la entrevista, se ha puesto en contacto con ella para que nos cuente, de primera mano, lo sucedido.

Manuel: Tengo la suerte de conocerla desde hace muchos años, puedo considerarme su amigo aunque nos vemos poco y diría de ella que es una persona muy inteligente, guapa y simpática, con un carácter dulce y extrovertido, responsable, estudiosa y trabajadora; la chica perfecta. Pero el destino le ha jugado una mala pasada y, víctima de unos gestores desaprensivos y temerarios, sufrió un flagrante atropello que pudo costarle la vida y le dejó importantes secuelas. Sentados a una mesa en la casa de Godoy, le cedemos la palabra para que nos cuente punto por punto su traumática experiencia, que a día de hoy puede considerarse una injusticia pendiente de solución y no debería quedar impune.

Yaiza: A comienzos de 2013 me apunté a un concurso internacional organizado por la marca de desodorantes Axe, perteneciente al gigante empresarial Unilever. Habría dos finalistas por país, cumplía el requisito de ser mayor de edad y firmé un contrato con Unilever que, buscando publicidad del desodorante Axe Apollo, premiaría a los 22 ganadores a nivel mundial con un vuelo espacial en las proximidades de la tierra a bordo de una nave que sería fabricada por Xcor; una breve experiencia en la ingravidez del espacio en una nave de reducidas dimensiones tripulada por un piloto y un copiloto que, en unas decenas de vuelos, iría llevando más allá de la estratosfera a los ganadores del concurso uno por uno o, tal vez, de dos en dos. Se estimaba que los vuelos tendrían lugar en 2015, en caso contrario los ganadores serían recompensados económicamente. En España se apuntaron 17.400 personas.

Yaiza 4¿Qué pruebas tuviste que pasar?

Algunas físicas, otras de habilidad y estilo como diseñar nuestro propio traje de astronauta; hice el mío con ayuda de una diseñadora. Varias pruebas se basaban en el voto del público, no hay que olvidar que se trataba de una campaña de publicidad y nosotros debíamos ser partícipes; cuanta más gente te votara, tanto en la primera fase como en el diseño del traje de astronauta, mejor. Hubo pruebas de preguntas que debíamos contestar de manera que les llamara la atención; en la segunda etapa se produjo una criba de 8500 a 50 concursantes tras responder a 3 preguntas. No se nos exigió demostrar conocimientos o capacidad intelectual, pero lo cierto es que la mayoría de finalistas éramos ingenieros, físicos, científicos, estudiantes o profesionales cualificados.

Háblanos de la fatídica fecha del 22 de junio de 2013

Quedábamos 20 participantes y la última prueba española era en Ibiza. De ella saldrían dos finalistas que viajarían a Florida y competirían en la prueba definitiva de la que saldrían los 22 ganadores del concurso -uno por país-. Fuimos a Ibiza en autobús y ferry. Se trataba de un blob jump que pusieron en el mar, en el puerto de Ibiza: una colchoneta de unos 7-10 metros de longitud sobre la que saltarían desde una plataforma dos jumpers, impulsando a los participantes situados al otro extremo de la colchoneta a un vuelo de unos 8 metros. Según me comentaron off the record, yo sería casi con toda seguridad la ganadora; me dijeron que no me lesionara ni me preocupara. El criterio para elegir el ganador sería el mejor traje, el mejor salto… Una suma de valoraciones parciales que sin embargo los organizadores no habían explicitado, no estaba claro.

Cumpliendo las normas de seguridad, todos nos pusimos un chaleco salvavidas y un casco de skater al que añadimos un segundo casco; el mío era de papel maché y lo había fabricado yo misma. Pero nadie comprobó nuestros trajes ni nuestros cascos ni certificó que fuesen lo bastante seguros, a pesar de que habían asegurado que lo harían. Tampoco tuvo lugar un ensayo del salto con nuestra participación, sólo hubo un ensayo de la organización en el que no pudimos intervenir. Por suerte, coincidí aquel día con mi profesor de acrobacias gimnásticas y me dijo que no utilizara el segundo casco de papel maché, pues era muy peligroso y una mala postura al contacto con el agua tras la caída podría ser fatal. Se lo conté a mis compañeros, que también se quitaron sus segundos cascos. La organización, por su parte, no nos dijo nada.

La prueba comenzó por la tarde y yo salté la última, sobre las 11 de la noche. No había una buena iluminación y salté a ciegas, deslumbrada por los focos que me apuntaban en la oscuridad total de la noche. Alcancé una altura de unos 12,5 metros, equivalente al suelo de un quinto piso. Porque alguien de la organización modificó las condiciones del salto en el último momento, sin ensayarlas de antemano ni comprobar las consecuencias que podrían acarrear.

¿Qué ocurrió exactamente?

Según pudimos saber, un «responsable» de Unilever decidió elevar la plataforma de los jumpers de 5 a 7 metros y que éstos fueran 3 en vez de 2 tras sus ensayos; todo por aumentar la espectacularidad y el impacto publicitario, sin considerar los riesgos para la integridad física de los participantes. Porque esto supuso que alcanzaríamos una altura de más de 12 metros en vez de los 8-9 metros previstos inicialmente, más de un 30% adicional, lo que era un auténtico peligro, una temeridad injustificada.

Pero nosotros no lo sabíamos: comenzó el concurso y los participantes se fueron lesionando. Iban siendo trasladados al hospital pero no se comunicaba nada; en las pantallas se veían los saltos a cámara lenta y se marcaba con unas líneas una altura de 8-9 metros. Según ellos, yo subí unos 9 metros. El vídeo del concurso pudo verse durante 2 días en internet y luego fue misteriosamente borrado.

Yaiza, relátanos tu saltoYaiza Schome 2

Hice un mortal al saltar: no lo hice por cuenta propia, tal como ha declarado Unilever en el proceso penal aduciendo que así aumentó el riesgo; al salir disparada me agrupé siguiendo las instrucciones que nos habían dado, pero el salto era imposible de controlar y, siguiendo las leyes de la física, lo normal es que con el impulso y la dirección que llevas hagas un mortal o, más bien, un giro hacia delante descontrolado. Esto se vio en los vídeos, cómo los participantes salíamos despedidos sin poder controlar el salto, y lo cierto es que las chicas, al pesar menos que los chicos, alcanzamos más altura y salimos peor paradas. Miré hacia abajo y vi las farolas del puerto muy pequeñas. ¡Dios mío!, pensé impresionada, ¡dónde estoy! Logré agruparme para entrar en el agua en la posición correcta pero todo estaba negro, caía a una gran velocidad y no vi la superficie del mar; no pude abrirme a tiempo para protegerme del fuerte impacto tal como sabía que debía hacer y choqué de cara con ella.

Enseguida noté que había pasado algo grave. Salí a flote gracias al chaleco salvavidas que llevaba sobre el traje y me recogió una moto de agua. ¿Estás bien?, me preguntaron. Yo veía doble. Sabía que algo estaba mal, pero pensé, a raíz de su pregunta, que no tenía sangre. Llegué al escenario muy preocupada, sintiendo que la luz me hacía daño en los ojos. No gané, claro, no les convenía declarar ganadora a una participante aparatosamente lesionada. Pero me entrevistó Telemadrid. Estaba en estado de shock, como si no fuera yo, y les pedí que me viera el equipo de primeros auxilios.

Está bien, me dijeron. Tenía el ojo izquierdo muy hinchado y morado y me dieron un ibuprofeno. Después, de regreso al hotel, me crucé con 2 enfermeras; me dijeron que acudiera al hospital y me examinaran porque podía tener un derrame interno. Así que me asusté. Entre que se decidía si me correspondía un hospital público o privado -la organización me preguntó si tenía mi propio seguro, demostrando su negligencia- y me hicieron las pruebas, nos dieron las 6 de la mañana. Porque el jefe de la organización no le cogía el teléfono a mi acompañante. Transcurrió como hora y media desde que empezó a llamarle y, finalmente, aquél se limitó a pedirle a ésta entradas para la discoteca Pachá Ibiza.

Me hicieron un tac y resultó que, aparentemente, estaba bien. A todo esto, otra compañera se produjo una rotura de los ligamentos de la rodilla, otra acabó con 3 vértebras dislocadas, otro se tuvo que dar puntos en la nariz… Cuando llegué a Madrid, mi madre me dijo que me fuese a urgencias. Parece ser que el primer tac sólo había descartado un derrame cerebral, porque me hicieron otro y descubrieron que tenía 2 huesos de la cara rotos: el suborbital y la lámina papiracia (bajo el ojo y junto a la nariz).

Me operaron de urgencia y me pusieron una malla de titanio bajo el ojo, alrededor de la cual debía crecer otra vez el hueso. Y tuvieron que absorber las astillas del hueso e impurezas que cayeron dentro a la altura de mis mejillas por la fractura. Además, había sufrido un esguince cervical, un esguince de rodilla y lesiones en la espalda. Llevo más de dos años en rehabilitación, me quedan secuelas en la espalda y padezco diplopia: veo bien en posición primaria -de frente- pero doble a izquierda, derecha, arriba y abajo, porque el músculo bajo la malla se ha atrofiado. Ésta es la secuela principal y debido a ella estoy de baja desde entonces, pues necesitaría toda mi visión para trabajar y la diplopia me lo impide.

¿Cómo reaccionas en vista de todo esto?

En septiembre de 2013, tras el shock inicial, decido demandar. Cada uno de los perjudicados, residentes en zonas alejadas de España y víctimas de distintas lesiones, recurrimos por separado. Mis compañeros interponen una demanda civil cuya resolución favorable implicaría una indemnización económica, pero yo decido interponer una querella criminal: daños y perjuicios y responsabilidad penal de los causantes. Porque creo que los responsables que decidieron anteponer los intereses publicitarios a la seguridad de las personas, deben darse cuenta de que han obrado mal; esto no se debe repetir.

¿Cómo evoluciona el asunto?

El tema legal va muy lento. Ellos son Unilever y tienen los mejores abogados del mundo. He intentado contactar con ellos a nivel nacional e internacional y no me han hecho caso; tampoco a mi abogado. Todo ello ha derivado en una comprensible frustración: acudo a terapia psicológica, rompí con mi novio tras 11 años de relación, estoy arruinada porque ya no cobro por mi baja laboral lo que al principio, sólo una pequeña cantidad que apenas me permite sobrevivir, los tratamientos son caros; el estrés emocional ha derivado en numerosas consecuencias físicas que me han llevado de hospital en hospital, de especialista en especialista, luchando contra diversas enfermedades, cuando antes era una persona fuerte y saludable que casi nunca tenía que ir al médico; tanto es así, que he debido pasar 3 veces más por el quirófano a causa del desplome de mi sistema inmune por todos los sufrimientos de los últimos años. El accidente me destrozó la vida. Quiero salir adelante, rehacer mi vida, pero es una lucha de David contra Goliath. No quiero desesperarme ni tirar la toalla, aunque es una situación muy dura que parece no tener fin.

Cuando interpuse la querella me tomaron declaración y me examinó un perito forense. Pero no sé lo que puede retardarse el juicio, 2, 3 años… Sé que a Unilever, si finalmente se dictamina su responsabilidad, no le costará más que un insignificante esfuerzo indemnizarme. Pero quiero que vean la monstruosidad que han hecho y que se sepa. Estoy intentando hacer un documental o un reportaje, algunas personas me han aconsejado que hable, que recoja firmas, que lo mueva en las redes sociales. Si se desestima la querella criminal, el caso pasaría a ser demanda civil, lo que supondría más retraso y más tiempo de espera.

Yaiza SchömeHasta aquí el escalofriante testimonio de Yaiza, a quien deseamos toda la suerte del mundo y ayudaremos en la medida de lo posible. Yo pienso que le asiste toda la razón, que la injusticia clama al cielo y que alguien, autoridades o instituciones desinteresadas, debería intervenir. Mucho ánimo, Yaiza, y muchas gracias.

Yaiza Schmöhe Ollero, vecina de nuestro pueblo de toda la vida, es licenciada en Física por la Universidad Autónoma de Madrid y se doctoró en Cosmología en Sussex, Inglaterra, de donde regresó en 2007. Empezó a trabajar como profesora de Física y Química en un colegio privado y luego ganó una oposición y fue destinada al Instituto de Arroyomolinos, donde estuvo trabajando hasta que, el 22 de junio de 2013, sufrió un desgraciado accidente que le cambió la vida. Tenía entonces 37 años.

*Actualización del 19 de abril de 2016: El diario El Mundo ha publicado su historia en portada. Asimismo, una petición en Change.org creada por Yaiza la pasada semana pidiendo que AXE asuma responsabilidades tiene ya más de 200.000 firmas. El vídeo que veis a continuación, donde nuestra propia vecina cuenta lo sucedido, supera las 100.000 reproducciones.

Comentarios

  1. Anonimo

    Mucho ánimo, Yaiza, la justicia es lenta pero acaba llegando, ten paciencia. Y saldrás adelante porque eres fuerte y vales mucho.

  2. Anonimo

    Es una vergüenza que esta chica lleve tres años con su vida destrozada y que la justicia aún no haya resuelto nada. Ánimo, Yaiza, se fuerte que todo llega en esta vida, incluso las sentencias de los jueces.

    • Marta

      Ánimo Yaiza, todo llega. Seguro que al final te recuperas y todo se arregla.

  3. Homero

    Vamos Yaiza! Ánimo, que no se podrán salir con la suya. No hay manera de que queden indemnes de esta atrocidad! Homero

  4. susana murcia.

    no va a conseguir nada legalmente.
    pero a está gentuza sabes que le duele más ?? la mala publicidad.
    así que adelante y haz toda la publicidad que puedas contando qué te hicieron.
    sobre todo en televisión.
    que la gente sepa que esa empresa es una mierda.
    y recuperate pronto . suerte.

  5. Nyx

    Muchísimo ánimo. Yaiza. Espero que se te escuche y que veas resultados pronto. Un abrazo enorme.

  6. Indignado con estas cosas

    Por supuesto que esto se tiene que ganar, Yaiza. Ánimo y no pierdas esa sonrisa!

  7. Anonimo empático

    ¿Podría moverse algo por Change.org?.

    Siento lo mucho que te ha ocurrido, espero que logres encontrar un puesto de trabajo adecuado y te permita retomar tu vida

  8. RutM

    Mónica Usart, meteoróloga de Rac1 y 8tv también participó en este concurso y fue una de las lesionadas.
    Ánimos para esta chica y que por lo menos gane la querella.

  9. Andres

    Mucho ánimo. Hay que ser muy desalmado y ruin para jugar así con la vida de las personas. Eres muy valiente para llevarlos por la vía penal, pero leyendo tu historia es lo que parece que se merecen.

  10. Mario

    Mucho ánimo Yaiza!!
    Moveré tu historia a mis círculos en las redes sociales para intentar darle más visibilidad a tu injusticia.

    Los responsables de esto deben asumir su daño y compensar el sufrimiento causado, aunque parezca incompensable.

  11. Otro físico

    Deberías darle más publicidad al caso. Eso es justamente lo que esa gentuza no quiere y que te indemnicen adecuadamente amén de que los responsables paguen sus estupideces. Animo y suerte.

  12. Jesus

    Animo Yaiza, yo me enfrente en los tribunales a una entidad mas potente que unilever y gane, la justicia es lenta pero esta ahi, no lo dejes correr y exigeles que afronten sus responsabilidades por muy buenos que sean sus abgados, y por supuesto que todos los que lean esta noticia y estas lineas rompan con unilever y sus productos.

  13. Juan Miguel

    Hola Yaiza,

    sin duda es un revés de la vida que espero que puedas superar y seguir adelante con tu maravillosa vida a pesar de todo el daño que te hayan podido hacer. Espero que la justicia actúe más o menos deprisa pero que los culpables lo paguen con responsabilidad penal. Paciencia, tranquilidad y mira hacia delante!

  14. ninfa

    Estas empresas contratan niñas sin ninguna experiencia en laboral y las explotan, donde esta
    el seguro de vida que debe responder en estos casos, pólizas de seguridad, la contratación con la empresa que vigila la salud de las participantes y más tratándose de un trabajo supermamente riesgo so.

  15. jose luis cuenca blanco

    No se como os meteis en estas tonterias arriesgando vuestras vidas . Personas con carreras , que las considero inteligentes y no ven como las utilizan deduzco que al final nadie gano! Todas al hospital que fuerte…

    • Alberto Pulido

      Desde luego, José Luis. Mucha carrera pero poco seso. ¿ Que te mandan a hacer una actividad de riesgo que no has hecho en tu vida? Da igual, la hago y si sale mal, la culpa es del organizador. Los participantes se deberían haber plantado. No hace falta tener un máster en Teoría de cuerdas pa saber que si hacerse un deporte de riesgo sin ningún conocimiento ni práctica del mismo, puedes acabar muy mal..

  16. Dani

    Soy el unico que piensa que la diferencia entre 8 y 12 metros no es tan grande cuando se trata de saltar de cabeza al agua? Cuando se trata de como lo organizaron, fue mal, pero tambien hay que estar un poco desesperado para ser capaz de saltar a ciegas al agua.

  17. javi

    quizá estaría bien una campaña de micromecenazgo para el documental